Y Ahora, Que Vamos a Limpiar?

Que levante la mano quienes desde inicios de la cuarentena limpiaron cada rincón de su casa, muchos que probablemente le eran desconocidos. Durante los primeros días de confinamiento, por tener tiempo de más y no tener ayuda en casa, la mayoría de nosotras nos dedicamos a limpiar cada espacio de nuestras casas. Esto incluyo limpiar el closet, lockers, cuarto de regueros, cuarto de juegos, cocina, áreas de lavado. En fin, movimos todo lo que generalmente no se mueve y un poco más.

Particularmente yo, dividí por áreas: empezando por la cocina, decía relajando: yo voy a coger un artículo por día y así me aseguro de que la limpieza sea más profunda y además dejo oficios para los próximos días. Total, no sabemos cuántos días vamos a estar aquí. Involucre a mis hijas en la limpieza de su cuarto de juegos y demás áreas que eran de su interés. Literalmente echamos agua, como se dice en buen dominicano y podíamos sentir la frescura y satisfacción que se sentía tener un área completamente limpia.

Y todo esto de la limpieza extrema que tenemos que hacer cada día, casi al punto de la locura, que nos trajo el Coronavirus; me hizo en mi mente hacer una comparación de nuestra vida espiritual y como estos nuevos hábitos se parecían a algo que podemos hacer en nuestras vidas y es un aprendizaje que me ha dejado esta cuarentena. Lavarse las manos constantemente, cambiarnos la ropa al llegar a nuestras casas, cubrirnos al salir; todo por temor a enfermarnos, me hizo reflexionar en que peor que el Coronavirus en nuestras vidas, es el pecado. Todos tendemos a pecar, dice la Palabra: La Palabra del pecado es muerte, pero la dadiva de Dios en Cristo Jesus. Romanos 6:23. Así como hemos limpiado nuestras casas naturales, aprovechemos y limpiemos nuestra casa Espiritual, pues nosotros somos templo del Espiritu Santo y como tal Dios espera que nos comportemos. Reflexionemos en aquellas áreas de nuestras vidas que podemos mejorar, pensemos si las cosas que estamos haciendo agradan a Dios; en que estamos pensando? Como estamos hablando? Somos de bendición para los demás? Y que..si encontramos muchas cosas? No importa!: Dios es bueno y nos ama mucho más de lo que podemos entender.  Dice la Palabra que, Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Juan 1:9. Ya Jesus derramo su preciosa sangre por nosotros. No hay enfermedad que su sangre no pueda sanar, su sangre quita toda culpa, ansiedad y todo roto corazón puede ser restaurado por su ella.

Y luego de estar limpios, que? Bueno, cubrámonos antes de salir de nuestras casas: Mascarillas, lentes, ropa manga larga…eso nos hace sentir protegidos, no?  Pues Cubramosno de esta forma también: En el libro de los Efesios, Pablo como sabía que íbamos a tener luchas y situaciones, nos mandó a lo siguiente:  10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Lo primero es fortalecernos en el Señor. ¡De él viene nuestra fuerza! En este momento lleno de incertidumbre, debemos reconocer que nuestra fortaleza viene de Dios y que Él nos ayudara en todo tiempo. Luego debemos vestirnos, tomar la armadura y ponérnosla. Esto requiere una acción de parte nuestra y una decisión: no me enfrento con mis propias fuerzas, sino que uso las armas que Dios me da. En Efesios 6:10-18 encontraran el detalle de esa armadura a la que Pablo hace referencia y para que nos sirve cada cosa. Les dejo la tarea. No olvidemos cubrirnos antes de salir de nuestras casas, pero aún más importante recordemos limpiarnos; de nada sirve cubrir algo que ya de por sí, está contaminado.

Con Amor,

Aimee


2 comentarios


  • Cynthia Holguin

    Hermoso artículo amiga, me encantó! Gracias por compartirlo, un abrazo virtual.


  • KAtherine oLivero

    Excelente reflexión! Así mismo es, este tiempo debe ayudarnos a no sólo reinventarnos profesionalmente sino a crecer, madurar, cambiar espiritualmente!


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